Ciego de Ávila
Comienza en Ciego de Ávila conociendo la cultura de sus pueblos y termina en sus paradisíacas playas
En el siglo XIX llegaron a la provincia inmigrantes de Haití, Jamaica, República Dominicana y Barbados, trayendo consigo una inmensa variedad de curiosidades culturales como el grillo de Baraguá, el vudú de Venezuela, el país de Majagua o los fuegos artificiales de Chambas. Gracias a todas estas peculiaridades, estos inmigrantes hicieron de Ciego de Ávila una de las provincias más peculiares de Cuba.
Aún así, no fue hasta 1975 cuando esta provincia dejó de ser un lugar de paso para convertirse en un lugar de estancia, en el momento en que se empezaron a construir los ambiciosos proyectos turísticos de Cayo Coco y Cayo Guillermo. En la ciudad de Ciego de Ávila se pueden visitar lugares de interés cultural como el Museo Provincial Simón Reyes o la Galería de Arte Provincial Raúl Martínez, o perderse por sus hermosas calles y visitar su reciente boulevard.
Ciego de ÁvilaSi nos trasladamos al municipio de Morón, el ambiente cambia, este lugar informal nos dará una infinidad de cosas para hacer, especialmente relacionadas con la naturaleza. Visitar la laguna de La Leche, La Redonda, el cerro de Cunagua o la isla de Turiguanó no pueden faltar en sus planes. En Turiguanó encontramos al pueblo holandés, una pequeña población de arquitectura holandesa en el corazón de Cuba.
Pero sin duda, el punto fuerte de Ciego de Ávila es el paraíso que se esconde. Sus playas de fina arena blanca y aguas cristalinas de color turquesa rodeadas de una exuberante vegetación no te dejarán indiferente. Cayo Coco y Cayo Guillermo esconden numerosas playas y hoteles que forman uno de los destinos turísticos más populares del Caribe.