Ruta arquitectónica en la ciudad de los portales

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Su arquitectura colonial toma elementos de España como los patios interiores de fuerte influencia andaluza y la cultura almudéjar, así como los profusos arcos rítmicos de los portales. Los efectos de la corriente neoclásica se pueden observar en toda la ciudad ya que marcó una época tanto en los edificios públicos como en los privados, y en la inserción de zonas verdes en el entramado urbano. Debido al auge económico del país en los años 20 y 30 del siglo XX, los Habaneros se unieron a los aficionados al art nouveau, art deco y a los estilos eclécticos. Los edificios de López Serrano y Bacardí son magníficos ejemplos de esta influencia.
 
El modernismo, mientras tanto, comenzó a transformar radicalmente el horizonte de la ciudad con la construcción de grandes edificios individuales. Ejemplos de esto son la Habana Libre, el antiguo Havana Hilton y el edificio Radiocentro. Reconocidos arquitectos como Walter Gropius, Richard Neutra y Oscar Nieymer contribuyeron directamente a la construcción del paisaje urbano de los años 40 y 50. Un ejemplo de monumentalismo modernista es el complejo de edificios de la Plaza de la Revolución, donde se encuentra el Teatro Nacional, Edificio del Ministerio del Interior y el Memorial José Martí, la torre más alta de Cuba con 109 metros.


La Habana Libre, Cuba 

Aventurarse en los barrios de La Habana sirve para descifrar su historia a través de la arquitectura. Esta puede ser la excusa ideal para contemplar desde otra perspectiva una ciudad que se niega a estancarse pero que se renueva constantemente. Por sus valores arquitectónicos, desde los más conocidos a los menos conocidos, son los barrios más atractivos de La Habana.
 
La Habana Vieja
En el centro de la ciudad durante la etapa colonial. En ella se encuentran las construcciones más antiguas (siglo XVI) de la capital. Se desarrolló alrededor del puerto y la bahía de La Habana. Entre sus rasgos distintivos están sus calles estrechas y sombreadas, así como sus singulares plazas que conforman una trama irregular donde encontraremos los más significativos monumentos, museos, plazas e iglesias. Esta irregularidad contravenía los decretos establecidos por las Leyes de Indias, donde se prefería el orden mediante el trazado regular y la octogonalidad de las calles.

 La Habana Vieja, Cuba

Aunque el fondo de vivienda de la ciudad vieja muestra signos de deterioro, ha llegado a nuestros días sin mayores transformaciones. Esto marca una gran diferencia entre La Habana y las grandes ciudades coloniales del continente americano. Desde 1982 el centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y ha sido objeto de grandes y minuciosas obras de restauración dirigidas por la Oficina del Historiador de la Habana.
 
Es interesante visitar la calle Teniente Rey, en cuyo recorrido se pueden ver algunos atractivos edificios como la Casa de la Parra, la renovada Iglesia y la Plaza del Cristo, terminando en la popular Plaza Vieja rodeada de viejas mansiones. También es recomendable recorrer el Boulevard de Obispo que termina en el antiguo centro político de la colonia: La Plaza de Armas rodeada por el Palacio de los Capitanes Generales, el Castillo de la Fuerza Real y el Templete. Todas muestras de los más diversos estilos desde el neogótico hasta el neoclásico.
 
Es imprescindible conocer el cordón defensivo, construido para defender la ciudad haciéndola la mejor protegida del continente. Esto data de entre los siglos XVI y XVIII. El conjunto está formado por la fortaleza de San Salvador de la Punta, el castillo de los Tres Reyes del Morro y la fortaleza de San Carlos y San Severino de la Cabaña.
 
Centro de la Habana
Densamente poblada y urbanizada, con pocas zonas verdes, surgió como resultado del crecimiento de la población y el desplazamiento de trabajadores, artesanos y empleados de empresas desarrolladas a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Se caracteriza por amplias avenidas, edificios con altos puntales, fachadas copiosamente decoradas y balcones en aceras estrechas. En esta zona el ajiaco criollo se manifiesta tanto en su población con un alto grado de mestizaje como en su arquitectura.
 
Es común encontrar un edificio típicamente neoclásico como el Palacio Aldama, así como otro art decó como el edificio de apartamentos América o el edificio modernista del Ministerio de Energía y Minas, antigua Empresa Cubana de Electricidad. Desde el punto de vista conservador es bastante deficiente pero se considera un excelente lugar para captar la verdadera esencia del modo de vida del común de los habaneros. Está el Barrio Chino, con su amplio porche, la antigua fábrica de cigarros Partagás, el Parque Central y el Parque de la Fraternidad (lugares de encuentro de los habaneros) y los grandes centros comerciales de la ciudad.


Fábrica de puros Partagas, La Habana, Cuba 

Prohibido
Es un barrio neurálgico en la vida de la ciudad, donde están la mayoría de los bancos, ministerios, hospitales, cines y teatros. Aquí encontraremos grandes ejemplos de arquitectura art decó, así como grandes edificios como el Hotel Nacional, el Hotel Habana Libre y la magnífica Focsa. La Rampa es en el 23 su calle principal que conduce al mar.
 
El resto de las calles están dibujadas en ángulo recto y están denominadas con números o letras, de fácil orientación. Es el barrio donde se encuentran dos centros culturales cardinales: el cine Yara, correspondiente a la corriente modernista de los años 50, y la famosa heladería Coppelia. La Plaza de la Revolución también se encuentra en esa zona, y ha sido escenario de los momentos históricos más importantes del período revolucionario. El art decó y el modernismo son las corrientes arquitectónicas con mayor presencia en este barrio aunque también se puede evidenciar el eclecticismo como es el caso de la Universidad de La Habana.
 
Miramar

Durante los años 20 de los últimos siglos, Cuba experimentó una era de esplendor económico. Esto condujo al desarrollo de nuevas áreas y la creación de suburbios entre los que se encuentra Miramar, barrio de las grandes mansiones. Responde al poderoso ascenso americano en la Isla durante ese tiempo. Se convirtió en un barrio de ricos que pretendían mantener su posición social desde sus casas. Se estableció siguiendo el patrón de la cuadrícula americana, intercalando jardines y parques entre los edificios.